En España, cuatro millones de personas sienten soledad a menudo, de los cuales 3,3 millones viven solos porque no les queda más remedio: les gustaría compartir su casa con alguien, pero por circunstancias de la vida, no tienen con quién. La soledad se ha convertido en un problema social, como señaló el pasado Informe sobre el Estado Social de la nación, presentado este mes de Abril. “Es una bomba de relojería, es uno de los problemas graves de nuestra sociedad. Somos un país con buen capital relacional pero esto se está perdiendo poco a poco”, apunta Gustavo García, coordinador del estudio que presentó la Asociacion Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales.

Tal y como se destaca en el Diario “El Confidencial”, es un problema invisible que se esconde en la casa de nuestro vecino, en el amigo que se ha divorciado, o en el familiar que se ha ido a vivir fuera. Más de la mitad de los españoles aseguraron haber experimentado soledad en algún momento en 2014. Pero es un problema muy difícil de reconocer y detectar: “Hay más vergüenza para acudir a los servicios sociales a decir que estás solo que a decir que tienes hambre”, argumenta García. “Vivimos en una sociedad donde el síntoma del éxito es ser feliz, y reconocer lo contrario se ve como un fracaso personal, por eso cuesta tanto”, comparte Juan Díez, sociólogo y coautor del estudio La soledad en España, uno de los pocos que aborda una problemática que según él “seguirá creciendo en los próximos años”.

La soledad es un monstruo con muchos tentáculos. Uno de ellos es su impacto en la salud. Se ha demostrado que incrementa las probabilidades de mortalidad en un 26%, y está asociada al aumento de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, obesidad, y a una menor resistencia a infecciones, según estudios del psicólogo experto en la materia John Cacioppo de la universidad de Chicago. La explicación es simple: la soledad aumenta la tristeza y desciende la autoestima, por lo que la persona sale menos, se retrotrae, tiene menos ganas de hacer cosas y afecta al estado físico.

Los expertos coinciden en que las instituciones públicas deberían empezar a afrontar este “auténtico drama” como un problema social y poner medios para la reintegración de estas personas y la detección de personas en riesgo. Pequeños gestos hacen grandes diferencias, y ya existen iniciativas sociales que intentan paliar la soledad con distintos proyectos, como algunos de los que ya hemos ido destacando en esta web ( Los Argonautas, Amigos de los Mayores, Seniors en Red…).